De los procesos de validación del Estado a la confección de un Estado democrático en Colombia a partir de los diálogos de paz

Nuestros conceptos acabados o incipientes, dependiendo de la óptica como se miren, desde las ciencias sociales, ciencias políticas o desde el derecho: de democracia, de Estado, de Constitución, son occidentales, referido a que desde la historia de occidente, principalmente europea, hemos aprendido estos conceptos elaborados  o no, a partir de esa historia, que no, nos es indiferente, de hecho muchas de nuestras instituciones son europa-oocidentalizadas, conllevando a un proceso de deterioro en la implementación de esos conceptos, al no ser propiamente nacidos de nuestra propia realidad histórica, política y jurídica.


Por ello, cuando nos planteamos si en Colombia, existe Estado o no, al tomar como fundamento los cuatro procesos sociales que estaban implicados entre sí y que configuraron el nacimiento del Estado Occidental[1], fundamentados en la concepción nacida desde la historia occidental, nos corresponde analizar si en la formación del Estado Colombiano, se han dado estos cuatro procesos, que signifiquen al europeizar la formación de nuestro Estado, si efectivamente, puede considerarse Estado, o sí por el contrario al amparo y desarrollo de una realidad propia y de conceptos occidentales distintos a estos, se puede profesar la existencia de nuestro Estado Colombiano.

Así las cosas, al analizar el monopolio de la fuerza, entendida ésta, como la facultad de dirigir e imponer un orden jurídico, social, económico, cultural, en la sociedad, incluso con una capacidad militar a través de una fuerza, obligatoriamente tendríamos que concluir, que si tal monopolio, se fundamenta solo en los aspectos sociales, culturales, económicos, más no en el monopolio de las armas o de un solo ejército, indudablemente que la respuesta sería, que este proceso en la formación del Estado Colombiano, se da, empero, si el monopolio de la fuerza, indiscutiblemente se funda, también, en el monopolio de las armas y de un solo ejército, allí, comenzaría a la luz de estos conceptos europeizados, a quebrantarse la teoría de existencia del Estado propio, porque ello, llevaría implícito estudiar las dificultades de imponer un solo orden a través de la figura del Estado, desde los procesos de independencia y de reconocimiento en el ámbito internacional, desarrollados en estas latitudes desde el rompimiento con la Colonia Española, que encierra todo tipo de confrontaciones desde lo filosófico, político, religioso, cultural, y lo más desastroso para nuestra propia historia, confrontaciones armadas, que durante el Siglo XIX, marcaron arduas batallas entre partidarios de un tipo de Estado Centralista y un Estado Federalista, que en nada respetaban el derecho de gentes[2], y que no fueron olvidadas en el Siglo XX y comienzos del Siglo XXI, donde la confrontación armada paso de las discusiones de Estado Federal o Estado Centralista, a las peticiones agrarias de mayor presencia del Estado, en la organización, tenencia y distribución de las tierras, que llevó, que inicialmente fuera un partido de Gobierno el que fomentará movientes subversivos en contra de la tiranía e inexistencia del Estado, en manos de los conservadores y posteriormente pasaran estos movimientos inspirados en ideologías liberales a ideologías comunistas, maoístas, constituyendo movimientos armados que aun hoy, tienen vigencias en el concierto nacional, y que durante de más de cincuenta años, han colocado en entre dicho el monopolio de fuerza, al estar constituidos como movimientos armados y con autoridad en muchos puntos geográficos de la Nación Colombiana, es decir, que solamente al estudiar este  proceso y comparar si cumple con este estándar Europeo, sería complejo concluir que cumple o no cumple este requisito, que estructura la conformación y existencia del Estado, más cuando al día de hoy, las causas que han aparejado el rompimiento con el monopolio de la fuerza  en cabeza del Estado, desde el siglo XIX, han ido variando hasta convertirse en situaciones de desestabilización permanente, como por ejemplo, el clamor de mayor autonomía para las regiones, inversión social en educación, salud, vivienda, distribución equitativa de la tierra, fortalecimiento del agro, etc. Peticiones sociales, que fundamentan, sea legitimo o no, las estructuras armadas que han rezagado al Estado Colombiano, en la pretensión de contar con el monopolio de la fuerza, principalmente por la existencia de regiones apartadas como el VICHADA, VAUPES, AMAZONÍA, GUANIA, entre otras, donde el Estado no hace presencia, sino los grupos armados ilegales, sean estos subversivos o no, como el caso de grupos armados alrededor del narcotráfico y contrabando, que imposibilitan un proceso de legitimación del Estado, por las comunidades de esas regiones, sin embargo en el análisis de si existe Estado o no, hay que descender en que para ciertas regiones, la presencia del Estado, si siente, y allí, es evidente el monopolio de la fuerza, sustentando la posibilidad de establecer que parcialmente el Estado Colombiano, si cumple con el proceso del monopolio de la fuerza, como condición habilitante de la existencia del Estado.

Estudiando detenidamente la teoría de MAX WEBER, tendríamos que manifestar el incumplimiento de este requisito como proceso de constitución del Estado Colombiano.

Pero visto así, estaríamos habilitando que teórica y empíricamente, las realidades propias de cada Nación, no se tendrían en cuenta,  para establecer la existencia o no de un Estado.

Lo que nos lleva aprofundizar, primero, ¿sí la existencia del Estado, pasa necesariamente por el cumplimiento de requisitos Europeos, que no se han estructurado a partir de realidades Latinoamericanas, que no llevan más de quinientos años? y segundo, ¿sí el hecho de no cumplir con este proceso de existencia del Estado Europeo, hace inviable la existencia del Estado Colombiano?

Frente a lo primero,  es de precisar que el tratado de Westfalia, como el antecedente más próximo al nacimiento del Estado – Nación, en Europa, conlleva a que la aparición de esa forma de organización del territorio, la población y un gobierno, no se asemejan a los procesos de nacimiento de los Estados Latinoamericanos, que nacen de procesos revolucionarios de independización de Inglaterra, Portugal, España, entre otras naciones,  y donde aproximadamente no se puede, ni siquiera mencionar, como en el caso colombiano, los doscientos años, si se toma como referente el año 1819[3], fecha en la cual se comienza a consolidar el proyecto del Libertador Simón Bolívar, es decir, que los procesos históricos de formación del Estado Europeo al Estado Latinoamericano, son distintos y por ende se hace necesario, atendiendo nuestra realidad particular, como en el caso Colombiano, que fuerza que concluir, que cumplimos con este proceso histórico, como requisito para habilitar la existencia del Estado.

La realidad colombiana, en cuanto a los elementos desestabilizadores del Estado, desde la concepción misma de Estado Centralista, y los distintos fenómenos de violencia organizada que hemos sufrido y que hacen establecer que nunca se ha tenido el monopolio de fuerza, harían creer, que en la medida, que estos distintos fenómenos se hubiesen superado, en estos doscientos (200) años, constituirían en el hoy histórico, como acontecer del país, que el monopolio de la fuerza, si lo tiene el Estado, pero lastimosamente la realidad nos lleva a concluir que no hay superación de esos fenómenos generalizados de violencia, es decir, que aun en el intento de construir unos requisitos propios, atendiendo nuestra propia realidad, para erigir la existencia de un Estado en Colombia, tal ejercicio también nos conduciría a la negación del Estado Colombiano a partir, de este proceso como requisito histórico.

Ahora bien, frente al segundo interrogante, el hecho de no cumplir con el proceso del monopolio de la fuerza,  en la significación Europea, no es óbice para que no planteemos la existencia de nuestro propio Estado, en el sentido, que tanto el Estado Europeo, como el Estado Colombiano, son la expresión histórica de la necesidad de la población de organizarse alrededor de un territorio, de unas creencias comunes, identidades diferentes y sobre todo, de una organización abstracta que desarrolle la administración de los asuntos comunes que son los asuntos públicos, los asuntos de justicia y de producción de parámetros o regulaciones de las relaciones de todo orden en la sociedad, que sería la producción jurídica; por lo tanto estas necesidades del pasado reciente y del presente, terminan indicando inexorablemente que la existencia de nuestro Estado obedece a parámetros históricos de necesidad, más que al cumplimiento del requisito del proceso del monopolio de la fuerza, pues lo contrario sería establecer como un criterio absolutista que no soporta teoría en contrario, que si no se tiene el monopolio de la fuerza el Estado es inexistente, en el caso de la realidad Colombiana.

El segundo de los procesos, expuesto por CHARLES TILLY, sobre la acumulación capitalista, como un requisito que debe cumplir el Estado colombiano, para ser considerado Estado[4], adentrándonos en el pasado y en el presente colombiano, que desde los inicios de lo que hemos conocido como república, el país, sufrió una transformación en  algunas de sus instituciones, la principal de ella, fue de pasar a ser una expresión del territorio Español, a ser una Gran Nación, organizada en Estado, lo que introdujo, el surgimiento de nuevas modalidades económicas, como la venta de materia prima y producción de bienes de consumo a través de los artesanos, a pesar que hubo un estancamiento por la tendencias conservadoras[5], sobre el concepto de producción a partir de la tierra, que negaba el librecambismo y la apertura de la comercialización de productos en el concierto internacional, hasta llegar al Siglo XX y Siglo XXI, donde el Estado, realiza adecuaciones jurídicas, para adoptar sistemas de económicos de exportación e importación de productos, hasta llegar a la apertura económica.  Lo que denota que desde el Siglo XIX, el Estado colombiano, ha establecido pautas económicas de acumulación capitalista a través de sus distintos sectores de la producción nacional.

Sin embargo, la acumulación capitalista ha significado no solo la producción de bienes y servicios para el país, sino que también ha significado la estructuración de diferencias sociales, que han cimentado un plano de desigualdad, al ponerse el Estado, por las riquezas estructuradas existentes, al servicio de esos grandes capitales, tornando el Estado en sus políticas económicas, en políticas que fomentan la desigualdad social, modelos educativos desiguales, uno para las clases económicamente fuertes y otra para las clases económicamente débiles, desnaturalizando la esencia de un orden justo que sustente la existencia del Estado Colombiano.

El tercer proceso que debe cumplir el Estado colombiano, como examen, para plantear si existe o no Estado en Colombia, tiene que ver con la formación de la identidad nacional, identidad que se ha tratado de construir desde el rompimiento con la Colonia Española, a través de los procesos de independización, que conllevaron a que inicialmente la utopía, era la conformación de una gran nación[6], a pesar de las diferencias de sus habitantes en los distintos territorios liberados. Pero finalmente ese sueño de Bolívar, se desintegró, formándose cinco (5) naciones, sobre su sueño, VENEZUELA, PERU, ECUADOR, BOLIVIA y nuestra COLOMBIA, la que desde 1831, se ha enrutado en tratar de construir una identidad nacional, la que sufrió muchos golpes en el Siglo XIX, por las confrontaciones del tipo de Estado que pretendían unos y otros, lo que a la postre ha significado que la identidad Nacional, aún está en formación y de la cual solo se puede deprecar una identidad formal, que aún hoy busca, la manera de integrar culturas distintas discriminadas y apartadas por una política de Estado, como por ejemplo en el trato a las comunidades indígenas, las comunidades afrodescendientes, las comunidades LGTBI, entre otras, sin mencionar las clases sociales, en pobreza extrema, que conducen que  aunque formalmente seamos una sola Nación, en esencia no lo somos.

Frente al proceso del sometimiento del Estado al derecho[7], es precisamente lo contrario lo que se evidencia en el caso colombiano, del sometimiento del derecho al Estado, donde se ha establecido, que el Estado, está cooptado por las clases dominantes, que hacen creer, por tener influencias en las tres (3) Ramas del Poder Público, que el Estado, está sometido al derecho, sin embrago, es el derecho el que está sometido a las clases burguesas, mafiosas y terratenientes, que influencian el Estado, y en la procura de sus intereses, desarrollan acciones, promueven leyes de la república, políticas públicas y omisiones, en contra de las clases económicamente débiles, para mantenerlas sometidas al statu quo, ejemplo de ello, la estructuración en los últimos veinticinco (25) años, de ejércitos de para – Estatales, de ejecución de masacres, desplazamiento forzado; de un política legal minera, de despojo de los recursos naturales a favor de empresas internacionales, entre otras acciones y omisiones que conllevan a afirmar que es el derecho el que está sometido al Estado.

En los actuales momentos, desde el Siglo XIX, está constatado que el Estado colombiano, como lo diría JACQUEC CHEVALLIER, ha estado y está expuesto a fuertes conmociones, de ahí la importancia, que representa la posibilidad de la construcción de un tipo de Estado diferente, que aprovechando los diálogos de paz, que se desarrollan en la HABANA – CUBA, entre el Gobierno Colombiano y las FARC, sea aprovechado como el escenario incluyente, que discuta las modificaciones y/o derogaciones, del actual Estado Social de Derecho, en la búsqueda de transformarlos en un Estado Constitucional y Democrático de Derecho, que establezca relevancia e importancia en un nuevo Estado, que no solo garantice y formalice los derechos fundamentales y los derechos sociales, en el papel, sino que su existencia sea consustancial a la materialización de dichos derechos: replanteando el problema de la tenencia de la tierra, en una distribución en manos de sus verdaderos productores y cultivadores; en una economía globalizada que centre su atención, no solo en el desarrollo económico, sino en el desarrollo humano; que discuta las necesidades de autonomía regional, y que sea a través de un verdadero desarrollo por regiones o la federalización de Estado, donde cada región administre su riqueza en contra de la pobreza; la democratización anti-confeccional de la estructura e integración de la Rama Judicial del Poder Público y de los órganos de control, como la Procuraduría General de la Nación, la Contraloría General de la República, la Fiscalía General de la Nación; la representación por sectores sociales en la conformación del Congreso de la República; modificación del régimen electoral, para que haga más participativa las instancias democráticas – electorales. Todo en la búsqueda de estructurar un nuevo Estado, lo cual indica, que para que el resultado de esos diálogos sean fructíferos, se deben materializar esos acuerdos, en la convocatoria incluyente de una Asamblea Nacional Constituyente, integrada, no por el vaivén de las mafias electorales tradicionales, sino por todos los sectores sociales, donde estén representados todos y todas, incluso los guerreristas que fundan su riqueza en la tenencia absurda de grandes extensiones de tierras en la geografía colombiana y aquellos a los cuales en cada gobierno les hacen una reforma tributaria, para que los trabajadores contribuyan con los recursos que a ellos, se les exonera.

Lo contrario a que los diálogos de paz, no finalicen en la convocatoria incluyente de una Asamblea Nacional Constituyente, es haber desperdiciado el escenario propicio para los cambios que requiere el Estado.

Sino seguiremos analizando que a luz de los procesos que debe cumplir un Estado, para ser verdadero Estado, los seguirá atendiendo el Estado colombiano en el entorno de su propia realidad, pero nunca pasará la prueba Europeizada para ser un ESTADO MODERNO. 

__________________________________________________
[1] El primer objetivo específico consiste en identificar cuatro procesos sociales que estaban implicados entre sí y que propiciaron la configuración del Estado moderno en Europa occidental. Los analistas que consideran la diversidad y la riqueza de las historias de los países europeos de occidente advierten, con razón, que en la configuración del Estado moderno intervienen muchos procesos sociales. No obstante, dada la dimensión de la presente investigación, en este trabajo solo se ponderan cuatro que se consideran esenciales: el primero ha sido estudiado por la sociología política y se basa en las observaciones y conclusiones de Max Weber sobre el monopolio de la fuerza; el segundo ha sido estudiado por la economía política y se basa en las observaciones y conclusiones CHARLES TILLY sobre la acumulación capitalista; el tercero proviene de un debate en torno de la cultura y se basa en las consideraciones que hicieron HOBSBAWN y HABERMAS sobre la formación de la identidad nacional y la consolidación, durante la ilustración, de la idea ciudadaníay, en fin, el cuarto ha sido estudiado por el derecho y se basa en las observaciones que desde LOCKE han hecho los pensadores del constitucionalismo para aproximarse al proceso revolucionario liberal que condujo al sometimiento del poder del Estado al derecho. Bernardo Vela Orbegozo, en el libro  Contribución al debate sobre la formación del Estado Colombiano en el Siglo XIX, Universidad Externado de Colombia, pagina 24.
[2] FRANCISCO R. BARBOSA DELGADO, Historia del Derecho Público en Colombia, “Del derecho de gentes al derecho humanitario 1821-1863, Universidad Externado de Colombia, pagina 415.
[3] MARCO PALACIOS, por su parte, sostiene que lo primero que debe considerarse en el estudio del orden político colombiano es la fragilidad del “Estado Republicano”, que desde sus comienzos se mostró débil para ejercer el monopolio de poder sobre el gran territorio. Las elites políticas colombianas, agrega, crearon una “República señorial” amalgamando ideas liberales modernizantes con relaciones estamentales y patriarcales propias del modelo hacendatario. Bernardo Vela Orbegozo, en el libro  Contribución al debate sobre la formación del Estado Colombiano en el Siglo XIX, Universidad Externado de Colombia, página 121
[4] El Estado se caracteriza como una forma de organización política, más allá de la infinidad de configuraciones políticas concretas que permite y que siempre ha cobijado, por ciertos elementos comunes y específicos que hacen parte  de su esencia misma, que constituyen los pilares de su edificación y representan el origen de su establecimiento. Ahora bien: estos elementos no se interpretan, en la sociedad moderna, de manera evidente: en todos los países, el Estado se encuentra expuesto a fuertes conmociones, que sacuden sus cimientos. JACQUES CHEVALIER, El Estado Posmoderno, Universidad Externado de Colombia, pagina 35.
[5] En efecto, el autoritarismo heredado del colonialismo español no se abolió con la independencia porque persistieron ideas conservadoras atadas a los principios señoriales que, por su naturaleza, chocaban permanentemente con las ideas republicanas que buscaban la construcción de un Estado moderno y, en este sentido, liberal y civilista. Detrás de esta tensión ideológica y política también había una tensión social y económica entre las elites que derivaban su poder de la tenencia de la tierra y las que se dedicaban al comercio exportador. Esas tensiones sociales, políticas y económicas fragmentaron la sociedad colombiana desde sus orígenes y de manera permanente en las paradojas y dicotomías que caracterizaron nuestra historia entre federalismo y centralismo, entre separatistas y unitarios, entre librecambio y proteccionismo, entre confeccionalismo y laicización del Estado y entre el liberalismo y conservatismo. Bernardo Vela Orbegozo, en el libro  Contribución al debate sobre la formación del Estado Colombiano en el Siglo XIX, Universidad Externado de Colombia, página 112
[6] El carácter de Bolívar, unido a su poder militar, mantuvieron unidos territorios y pueblos que no tenían una visión política común, como afirma MÚNERA, “La guerra y el ejército producen una esfera pública –política transitoria, una esfera pública – política bélica supeditada a los tiempos de guerra………..”La reconquista española y la guerra de independencia, sostiene, MÚNERA, dieron origen a un nuevo elemento de unificación política, la emergencia de un público político bélico. No obstante, concluye,  “La unificación mediante la guerra y alrededor del proyecto de Bolívar y el ejército no estaba destinada a durar (…..) el carisma del Libertador fue un elemento articulador mientras el enemigo externo fue la amenaza….”. “En tiempos de paz-sigue MÚNERA-, cuando los líderes y los caudillos volvieron a asentarse en los territorios que habían dejado para ir a la guerra (….) emergió una nueva territorialización política, económica y social. Bernardo Vela Orbegozo, en el libro  Contribución al debate sobre la formación del Estado Colombiano en el Siglo XIX, Universidad Externado de Colombia, página 117
[7] La violencia, dice MARCUSE, está en las bases de la racionalidad moderna porque el proceso de modernización de la economía supone la construcción y legitimación de un orden político que garantice los derechos de apropiación de los medios de producción y que justifiquen las desigualdades y las exclusiones. La violencia, agrega MRCUSE, es parte integral de una sociedad que, como la moderna, se ha estructurado con base en la represión, la dominación y la explotación de los seres humanos. Bernardo Vela Orbegozo, en el libro  Contribución al debate sobre la formación del Estado Colombiano en el Siglo XIX, Universidad Externado de Colombia, página 45